El interventor saliente de la empresa estatal Yacimientos Carboníferos del Río Turbio (YCRT), Omar Zeidán, aseguró hoy que «la situación con que se encontrarán las nuevas autoridades es infinitamente mejor» a la que existía a fines de 2015 y anticipó que «quien se haga cargo de la nueva gestión tendrá un plan elaborado para alcanzar las 600.000 toneladas de carbón bruto anuales el próximo año».

Zeidán destacó que «está el equipamiento para arrancarlo del cerro (frentes largos, tuneleras, cintas transportadoras), logísticas y el mejor equipamiento que existe en el mundo al servicio de la seguridad de los trabajadores», al presentar el balance de su gestión en la compañía.

Agregó que YCRT posee «una usina que recuperó una generación de 11 Mw, con lo que puede generar la energía que necesita la empresa y abastecer con la misma, a menor precio, a los cuatro pueblos de la Cuenca» de la provincia de Santa Cruz.

«La planta depuradora, añadio Zeidán, está lista para producir el carbón para ese barco mensual que podrá estar vendiendo», a la vez que «dejamos tres locomotoras (una recientemente recuperada), para transportarlo».

Según el funcionario, la empresa «tendrá el puerto listo, automatizado, habilitado, generando también ingresos por la salida de buques petroleros».

Zeidán explicó que «el mundo emplea más de 6.000 millones de toneladas de carbón térmico depurado de bajo contenido de cenizas y bajo azufre combustible como el de las minas de Río Turbio», y por eso YCRT se impuso «llegar a 1,3 millón de ese carbón en los próximos cuatro años».

«Así fue planificado en los planes de mediano y largo plazo; eso sí, trabajando 8 horas por día y los 365 días del año, como se hace en todas las minas de carbón subterráneas del planeta», sostuvo el funcionario.

A su juicio, «sobra carbón para venderle al mundo y venderle también a los futuros requerimientos de la usina de 240 Mw ya que, a pleno funcionamiento, con sus dos calderas, no consumirá más que 700.000 toneladas de carbón fino térmico depurado».

Zeidán advirtió, no obstante, que una empresa que posee un yacimiento con más de 700 millones de toneladas entre reservas y recursos de carbón «no puede seguir soñando con mantenerse como una especie de pyme subsidiada».

Criticó además de modo indirecto a la acción gremial en la compañía, al sostener que «la intolerancia y la irracionalidad nos impidió dejar un nuevo y tercer frente largo funcionando a partir del mes de octubre, como lo habíamos planificado».