La brasileña Raízen, licenciataria de la marca Shell, anunció ayer la compra de la Terminal Dock Sud, planta de almacenamiento y despacho ubicada en el municipio de Avellaneda, a Pampa Energía por u$s 19,5 millones. Justamente, se trata de la primera adquisición de activos de la compañía en el país, tras haberse hecho con el negocio downstream de Shell Argentina en 2018.

“Estos activos son estratégicos, ya que permitirán optimizar la logística del petróleo crudo liviano para su procesamiento, la recepción de importaciones de diversidad de productos de nuestro portafolio, y desarrollar, a su vez, potenciales oportunidades de nuevos negocios”, afirmó Teófilo Lacroze, presidente de Raízen Argentina, en el comunicado con el que se difundió la transacción.

Las instalaciones adquiridas a la empresa que lidera Marcelo Mindlin tienen una superficie de 30 hectáreas y cuenta con cuatro islas de carga de camiones que le otorgan una capacidad de despacho diario de 4000 metros cúbicos.

Estiman que la terminal le permitirá ampliar en un 30% su capacidad de almacenamiento y en un 25% la superficie de su refinería.
Según el sitio oficial de Pampa Energía, el complejo puede almacenar 1,116 millón de barriles de productos livianos y bases lubricantes entre sus tres plantas. La recepción de combustibles, agregó la compañía, se realiza desde los muelles de Dapsa e YPF, a través de ductos, y cuenta con facilidades para despachar y recibir camiones cisterna.

La operación incluye una suma extra de casi u$s 1,4 millón en concepto de productos, aunque este monto está sujeto a ciertos ajustes. En una nota enviada a la Comisión Nacional de Valores, Pampa Energía explicó que la venta de la Terminal Dock Sud se enmarca en su estrategia de desinversiones para enfocarse en las unidades de energía eléctrica; exploración y producción de gas natural y servicios públicos.
A fines de 2017, Pampa Energía había firmado con Trafigura Argentina la venta de su negocio de refinación y distribución de combustibles.

En una operación de u$s 90 millones, se había desprendido de su red de estaciones de servicio, una refinería en Bahía Blanca y una planta de lubricantes y la terminal de despacho de Caleta Paula. Sin embargo, conservó la Terminal Dock Sud, “por su utilidad estratégica y operativa, y la participación de Pampa en Refinor”, explicó entonces.

En abril de 2018, Raízen se hizo con la operación de downstream de Shell. Se trata de un joint venture conformado en 2011, en partes, iguales, por la angloholandesa y Cosan, holding brasileño con operaciones en bioetanol, azúcar y energía, 26 unidades y 860.000 hectáreas cultivadas. Posee una red de más de 6000 estaciones de servicios Shell, además de 950 tiendas Shell Select y otras 2500 para clientes B2B.

En Brasil, Raízen tiene presencia en casi 70 aeropuertos y en un número similar de terminales de distribución de combustible, además de también comercializar 25.000 millones de litros de combustible para las industrias del transporte y retail. La compañía, en total, maneja un volumen de negocio de u$s 24.000 millones.

Shell, en cambio, puso todo su empeño en desarrollar sus inversiones en Vaca Muerta.

En enero, ejecutivos de la compañía se reunieron con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, a quien le anunciaron que la empresa decidió pasar a una fase de desarrollo en gran escala en las áreas de Sierras Blancas, Coirón Amargo Sur Oeste y Cruz de Lorena, en el yacimiento de Neuquén.

Allí, Shell es socia de la estatal provincial neuquina Gas y Petróleo de Neuquén (GyP), en el 10% de las áreas en desarrollo.
Además, en Coirón Amargo Sur Oeste, tiene como partner a Vista Oil & Gas, la petrolera del expresidente de YPF Miguel Galuccio. En Vaca Muerta, Shell ve un potencial de producción de más de 70.000 barriles diarios de petróleo equivalentes para la próxima década.

Fuente: El Cronista