La creciente producción de gas natural en la Argentina junto con los costos competitivos del transporte internacional permitirán posicionar al país como «una fuente emergente» de suministro de GNL a Asia, en períodos de contraestación, por volúmenes de hasta 24 millones de metros cúbicos diarios para 2024.

Así se desprende de un informe de la consultora internacional Wood Mackenzie, especializada en los mercados de energía, productos químicos, energías renovables y minería, que destaca que «la demanda global de GNL está mostrando una estacionalidad creciente».

En ese contexto, se presenta para el país y su creciente producción de gas natural proveniente de la formación de Vaca Muerta, un escenario en el que «el pico de producción potencial en Argentina durante los meses de verano coincide con la fuerte demanda invernal de las empresas de servicios públicos en Asia». 

«Esta dinámica estacional podría atraer compradores asiáticos y presentar un caso económico sólido para el GNL argentino», aseguró la consultora en referencia a un proyecto de agregación de valor que analiza la industria petrolera argentina, para monetizar la creciente producción de Vaca Muerta.

Hace dos semanas la petrolera YPF concretó la primera exportación de 30.000 m3 (metros cúbicos) de GNL a través de un buque fondeado en el puerto de Bahía Blanca, apenas un testeo de las ventas regulares que comenzarán en el último cuatrimestre del año y un anticipo del proyecto mayor que es la construcción millonaria de una planta de licuefacción.

En una perspectiva del negocio que se abre para la Argentina, el informe anticipa que los volúmenes de producción de GNL podrían llegar a los 24 millones m3/dia para 2024, e incrementarse por sobre los 35 millones m3/ia para 2030.

Con esos niveles de producción -en cifras largamente superiores ya que se sumaría lo destinado al mercado local, a la exportación a países limítrofes y a la petroquímica- el trabajo estimó un punto de equilibrio «por debajo de USS 3 el millón de BTU», y a un precio de entrega en el mercado japonés de US$8 el millón de BTU.

Además de los volúmenes y precios competitivos de producción, el informe señala que las futuras plantas argentinas de licuefacción de GNL «tendrán costos de envío más bajos para llegar a los mercados asiáticos que las instalaciones de la costa del Golfo de los Estados Unidos, evitando posibles congestiones en el Canal de Panamá».

El analista principal para Latinoamérica de Wood Mackenzie, Mauro Chávez Rodríguez, aclaró al respecto que el GNL de la Argentina podría ser «interesante para los jugadores que desean diversificar el suministro fuera de América del Norte, y la estacionalidad de su producción también es una virtud para compradores asiáticos».

Es más, algunas empresas asiáticas ya están activas en Vaca Muerta, tal el caso de la malaya Petronas asociada a YPF en el área La Amarga Chica, de la china CNOOC a través de su participación en Pan American Energy en Aguada Pichana Oeste, o la reciente adquisición de Qatar Petroleum de una unidad de negocios de ExxonMobil en el país.

«Vemos más oportunidades para los jugadores asiáticos que buscan inversión extranjera, no sólo en el segmento upstream sino también en la infraestructura principal del midstream, como las plantas de procesamiento de gas, las tuberías, los petroquímicos y las plantas de exportación de GNL», explicó el analista.

La producción de gas de Vaca Muerta «ha cambiado dramáticamente las perspectivas para el gas argentino. Ya está trayendo gas barato para la industria local y también está apoyando la construcción de nuevos ductos de gas importantes», reflejó Chavez sobre la evolución del nuevo paradigma energético del país.